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La lucha para salvar al pingüino africano

El pingüino africano, 'Spheniscus demersus' es una especie icónica originaria de las costas de Sudáfrica y Namibia. Estas carismáticas aves se enfrentan a multitud de amenazas, principalmente por las actividades humanas y el cambio climático.

En el último siglo, la población de pingüinos africanos se ha desplomado, acercándolos peligrosamente a la extinción.

Las actividades humanas han tenido un profundo impacto en las aves y su hábitat. La sobrepesca, la contaminación y las perturbaciones provocadas por el turismo se encuentran entre las principales amenazas. El grave agotamiento de las poblaciones de peces ha dejado a los pingüinos luchando por encontrar suficiente alimento para alimentarse a sí mismos y a sus crías.

La contaminación, incluidos los derrames de petróleo y los desechos plásticos, ha seguido representando una amenaza importante, que a menudo provoca enredos, ingestión y envenenamiento. Además, el desarrollo costero y las perturbaciones provocadas por las actividades humanas alteran las colonias de reproducción, poniendo en peligro aún más a la especie.

Cambio climático ha intensificado las amenazas que enfrentan los pingüinos africanos. El aumento de la temperatura del mar y los cambios en las corrientes oceánicas alteran la distribución de las especies de presa, lo que hace que a los pingüinos les resulte aún más difícil encontrar alimento.

Los fenómenos meteorológicos extremos en Sudáfrica, principalmente inundaciones y tormentas, han devastado las colonias de pingüinos y su capacidad de procrear. El aumento del nivel del mar también ha amenazado con inundar los sitios de anidación, obligando a los animales a abandonar sus zonas de reproducción tradicionales.

Los efectos combinados de las actividades humanas y el cambio climático han provocado una dramática disminución de la población de pingüinos africanos. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), los pingüinos africanos están clasificados como en peligro de extinción y su número ha disminuido en un 99% durante el último siglo.

Hoy en día, sólo quedan 8,750 parejas reproductoras, repartidas en varias colonias a lo largo de la costa de Sudáfrica y Namibia, lo que supone una disminución de la población del 8% cada año. Se estima que para 2035, la especie de ave se extinguirá si no se toman medidas.

Reconociendo la urgente necesidad de adoptar medidas de conservación, organizaciones como BirdLife Sudáfrica y la Fundación de África Austral para la Conservación de las Aves Costeras (SANCCOB) han estado a la vanguardia de los esfuerzos para proteger a los pingüinos africanos.

Las dos organizaciones han tomado accion legal contra la Ministra de Silvicultura, Pesca y Medio Ambiente de Sudáfrica, Sra. Barbara Creecy, por no haber protegido adecuadamente los hábitats de los pingüinos.

BirdLife Sudáfrica y SANCCOB presentó una demanda contra el gobierno alegando inmovilidad negligente. Argumentaron que el gobierno había violado sus obligaciones bajo las leyes ambientales nacionales e internacionales de conservar la biodiversidad y proteger las especies en peligro de extinción.

La queja principal contra la Ministra es su falta de implementación de cierres biológicamente significativos alrededor de las áreas de reproducción de las aves. El año pasado, el Ministro anunció la continuación de los "cierres provisionales" inadecuados alrededor de las colonias de reproducción en la isla Dassen, la isla Robben, Stony Point, la isla Dyer, la isla St. Croix y la isla Bird.

El Ministerio se negó a tomar decisiones con base científica de investigadores que destacaron varios recomendaciones incluyendo un método para determinar las delimitaciones apropiadas de las islas que buscaría optimizar los beneficios de las vedas a los pingüinos africanos, minimizando al mismo tiempo los costos para la industria de cerco de pequeños pelágicos.

Las actividades humanas y el cambio climático siguen planteando amenazas importantes para las poblaciones de pingüinos, pero las acciones legales y los esfuerzos de conservación ofrecen esperanza para su supervivencia.

Abordar estos desafíos es esencial para garantizar un futuro mejor para los pingüinos africanos y la rica biodiversidad de los ecosistemas costeros del planeta.

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