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La actividad humana está llevando a la mayoría de las especies migratorias al borde de la extinción

Según un nuevo informe de la ONU, 1 de cada 5 animales migratorios está en peligro de extinción. Al publicar la investigación, la organización espera que las historias de éxito incluidas en el informe impulsen acciones de conservación colectiva en todo el mundo.

Cada año, miles de millones de animales se embarcan en viajes épicos a través de los continentes y océanos del mundo.

Estas aventuras, impulsadas por la necesidad de encontrar refugio, aparearse y encontrar alimento, ocurren en conjunto con los delicados flujos y reflujos de los ecosistemas de la Tierra. Como resultado, los patrones continuos de los animales migratorios pueden servir como indicadores clave de la salud ambiental.

A pesar de su importancia, la investigación científica no ha realizado una evaluación detallada del estado de conservación de los animales migratorios.

In un informe publicado Por las Naciones Unidas, los científicos investigaron las 1,189 especies migratorias que actualmente requieren protección internacional en virtud de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS).

Este estudio, único en su tipo, pinta un panorama sombrío de los desafíos que enfrentan las criaturas nómadas.

Según los resultados, casi la mitad de estas especies (44 por ciento) están experimentando una disminución de su población, y más de una quinta parte de ellas están clasificadas al borde de la extinción.

Criaturas icónicas como el águila esteparia, el alimoche y el camello salvaje han visto disminuir su número en las últimas tres décadas, lo que indica una tendencia preocupante en la pérdida de población y biodiversidad.

Las especies marinas son motivo de especial preocupación, ya que casi todos los peces incluidos en la lista, incluidos tiburones y rayas, enfrentan una amenaza inminente de extinción. Desde la década de 1970, sus poblaciones se han desplomado en un 90 por ciento.

El informe señala la actividad humana como la causa principal de estos descensos.

La pérdida, degradación y fragmentación del hábitat amenazan a tres cuartas partes de las especies migratorias, mientras que la sobreexplotación (que va desde la captura intencional hasta daños incidentales) amenaza a siete de cada diez.

Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, subraya la necesidad urgente de actuar y afirma: "El informe de hoy nos muestra claramente que las actividades humanas insostenibles están poniendo en peligro el futuro de las especies migratorias".

'La comunidad global tiene la oportunidad de traducir esta última ciencia sobre las presiones que enfrentan las especies migratorias en acciones de conservación concretas. Dada la precaria situación de muchos de estos animales, no podemos darnos el lujo de demorarnos y debemos trabajar juntos para hacer realidad las recomendaciones.'

Aunque estos descubrimientos son preocupantes, hay esperanza en el horizonte si los humanos están dispuestos a actuar.

El informe utiliza como ejemplo casos de éxito de Chipre. Los esfuerzos concertados de conservación en la isla han logrado que la actividad ilegal con redes contra aves disminuya en un 91 por ciento, lo que ha permitido que sus poblaciones se recuperen.

En Kazajstán, donde se han ampliado las medidas de conservación y restauración del hábitat, el antílope saiga ha vuelto del borde de la extinción.

Dicho esto, más de la mitad de las áreas clave de biodiversidad cruciales para las especies migratorias carecen de estatus de protección, lo que las deja vulnerables a la caza furtiva a medida que cambian de ubicación a lo largo del año.

Salvaguardar hábitats vitales y revertir la disminución de las especies migratorias requerirá una acción global coordinada. En el informe, los científicos instan a los funcionarios gubernamentales a convertir los hallazgos científicos de la ONU en medidas de conservación sustanciales que lleguen a todas partes.

Mientras el mundo se enfrenta a la triste realidad de la pérdida de biodiversidad, las especies migratorias sirven como recordatorio de la fragilidad del mundo natural y de lo importante que es que las comunidades se unan para preservarlo.

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