Menú Menú

El cambio climático está afectando la función del cerebro humano

Aunque sabemos desde hace tiempo que los factores ambientales pueden alterar la forma en que funciona nuestro cerebro, los investigadores apenas han comenzado a examinar los vínculos entre el cambio climático y la neurociencia.

Desde la década de 1940, los científicos saben, gracias a estudios en ratones, que los factores ambientales cambiantes pueden afectar profundamente el desarrollo y la plasticidad del cerebro.

Más recientemente, debido a la exacerbación de la crisis climática y la amenaza que representa para nuestra supervivencia, han comenzado a examinar los efectos del calentamiento global en la función cognitiva humana.

Resulta que la emergencia ecológica está trastornando nuestras mentes.

Publicando su Los resultados in Naturaleza Cambio Climático, el equipo internacional de investigadores advierte que la contaminación del aire y los fenómenos meteorológicos cada vez más extremos (como olas de calor, sequías, huracanes, incendios forestales e inundaciones) están alterando la estructura y la salud general del mismo órgano que gobierna nuestros pensamientos.

Como afirma el estudio, los desastres naturales frecuentes pueden reducir la neuroplasticidad (la capacidad de nuestro cerebro para establecer nuevas conexiones y recordar las antiguas), lo que puede impedir que pensemos con claridad, rompamos malos hábitos y aprendamos habilidades.

Una consecuencia inevitable de esto sería un aumento aún más preocupante de los problemas de salud mental que el que estamos presenciando actualmente, lo que causaría estragos en las condiciones de vida de la sociedad en todo el mundo.

"Dados los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes que ya estamos experimentando, junto con factores como la contaminación del aire, la forma en que accedemos a la naturaleza y el estrés y la ansiedad que experimentan las personas en torno al cambio climático, es crucial que comprendamos el impacto que todo esto podría tener en nuestra cerebros", dice el autor principal, Dra. Kimberly Doell.

"Sólo entonces podremos empezar a encontrar formas de mitigar estos cambios".

Al destacar el papel que pueden desempeñar los neurocientíficos para abordar estos desafíos, el equipo pide más investigación sobre cómo esto puede explicar las transformaciones en el bienestar y el comportamiento.

A partir de ahí, dicen, podemos empezar a crear estrategias de adaptación viables.

"Comprender la actividad neuronal relevante para las motivaciones, las emociones y los horizontes temporales puede ayudar a predecir el comportamiento y mejorar nuestra comprensión de las barreras subyacentes que impiden que las personas se comporten de la manera más respetuosa con el medio ambiente como quisieran", afirma el coautor Dr. Mateo Blanco, quien explica que perfeccionar el tratamiento en este campo es de suma importancia.

"Necesitamos empezar a verlos interrelacionados, tomar medidas para proteger nuestro cerebro contra las realidades futuras del cambio climático y empezar a utilizarlo mejor para hacer frente a lo que ya está sucediendo y prevenir los peores escenarios".

Accesibilidad